Actualidad
Hoy, al igual que hace 40 años, el pueblo de Cuba, vive en carne
propia la amenaza intervensionista yanqui y, sufre el terror y el despotismo
del castro-fascismo, con la única diferencia que el sistema represor
castrista ahora es más sofisticado y es aún más
opresivo. Las cárceles continúan llenas de opositores
pacífic@s y de jóvenes contestari@s que se rebelan contra
la imposición constante del totalitarismo y la falta de libertad.
El paredón de fusilamiento vuelve a ser la alternativa de los
luchadores sociales o de l@s desesperad@s que intentan huir del absolutismo.

Y todavía, de forma inexplicable, la "Revolución
Cubana", que es como gustan llamar a la dictadura castrista las
"izquierdas", sigue teniendo ese hipócrita "apoyo
crítico". Vemos como amplios sectores de la “izquierda”
se oponen a la pena de muerte, al servicio militar, a la censura en
los medios de comunicación, a la fabricación de casos
judiciales contra luchadores sociales bajo el eufemismo de “terrorismo”,
como se oponen a las leyes mordazas que prohíben los radios libres,
como se oponen a la energía nuclear, como se enfrentan al espionaje
de los aparatos represivos de sus Estados y, sin embargo, todos esos
atropellos e infamias, las justifican y, hasta las apoyan y aplauden,
en nombre de un anti-imperialismo primario. El "apoyo crítico"
ha sido y es una consigna para el consumo exterior y nunca interior,
y se basa principalmente en una forma de pensar estrictamente totalitaria
o maniqueísta: "con la revolución y contra el imperialismo",
aquell@s que no nos apoyen están a favor del imperialismo yanqui
y, por lo tanto, son considerados como reaccionarios. Este tipo de pensamiento
es el mismo del que planteaban Hitler, Mussolini y Franco.
Por supuesto, la propaganda castrista a nivel mundial
ha repetido esta consigna con todo el vigor de sus dólares y
sus invitaciones gratis a vacacionar en Cuba, y nunca han faltado amanuenses
y escribas capaces de oscurecer la realidad cubana con sermones y parábolas.
Todo lo cual nos conduce por el camino de una visión objetiva
de la Cuba de hoy. Una isla arruinada moral, física y económicamente
donde sus habitantes desafían cualquier peligro para poder escapar
y donde irónicamente los funerales son gratis. Una larga satrapía
oprime a nuestro pueblo y cuando alguien denuncia el crimen, lo acusan
de estar pagado o al servicio del imperialismo. Sin embargo, la realidad
es evidente y la puede comprobar cualquier viajer@ curios@ que no vaya
a corear los cantos de sirena.

En el seno del "movimiento anarquista internacional",
las posturas frente al régimen de Castro, ya no son (al menos
mayoritariamente) las mismas con que en el pasado algunos sectores ácratas,
silenciaron los crímenes de Castro contra nuestr@s compañer@s,
por el contrario, hoy se escucha a viva voz la repulsa de nuestr@s compañer@s
anarquistas, en cualquier confín del mundo, contra la dictadura
castrista. Y vemos como los defensores a ultranza de la tiranía,
cada vez son menos en el movimiento real de l@s explotad@s, menos en
los núcleos de resistencia al Capital, menos en las barricadas
de la confrontación directa, menos entre l@s hombres y mujeres
que luchan de manera horizontal y autónoma por la autogestión
de las fábricas, de las comunidades originarias, de las universidades,
de los barrios, de nuestras vidas. Por el contrario, los defensores
del régimen de Castro, l@s encontramos en las filas del reformismo,
en las filas de la socialdemocracia, entre los partidari@s del voto
de “izquierda”, en la militancia del PT de Lula, entre l@s
simpatizantes de Kirchner, en la burocracia bolivariana de Hugo Chávez,
entre los ideólogos de la democracia-cristiana, entre un sin
fin de organizaciones burocráticas de izquierda que van desde
sindicatos parásitos y organizaciones clientelares, hasta federaciones
de estudiantes fósiles y frentes populares de siglas. Además,
de encontrarse en los grupos capitalistas europeos y latinoamericanos
que hoy invierten en la Isla y nos preparan un capitalismo con rostro
"humano", mientras frenan las luchas autogestionarias a lo
largo y ancho del continente y del planeta. Hoy el régimen de
Cuba, con todo y sus cacareados avances, no es el ejemplo ni el camino
a seguir ni para sus propios defensores.
La Cuba de hoy es una finca inmensa en manos de
un mayoral cruel y sanguinario que no vacila en escalar la represión
con tal de poder seguir mandando. Cuba carece de cualquier tipo de libertad,
ya individual, ya colectiva. Después del desplome del "ancien
regime" soviético, la crisis económica es de proporciones
catastróficas y de la frugalidad alimenticia se pasa diariamente
a la necesidad más paupérrima. La clase obrera ha perdido
todos sus derechos y todos los sindicatos son organismos estatales,
la protesta es un delito y la huelga es un crimen. Todo esto podrá
parecer exagerado y en realidad lo es, pero es la realidad que se vive
en la Isla. E invitamos a cualquier compañer@ que quiera comprobar
estos hechos a que visite Cuba, alejado de los tours “revolucionarios”
y los cantos de sirenas.
El último reducto del castrismo
es una maquinaria propagandística eficiente e imaginativa. En
1992, la vimos funcionando a raíz del viaje de Castro a la península
ibérica, para celebrar con el resto de los corruptos gobernantes,
el V Centenario del genocidio, justificando con su presencia 500 años
de ignominias en este continente por parte de la "madre patria"
y otras no menos crueles madrastras. En esa oportunidad pudimos comprobar
hasta que punto funciona la hipocresía de las "izquierdas"
cuando al tener que repudiar a todos los gobiernos que se prestaron
a esa “celebración", pasaron por alto o silenciaron
la aportación castrista al evento. Recientemente, se volvió
a hacer presente esta usual hipocresía de las izquierdas, con
la visita de Castro a la Argentina, para la toma de posesión
de Nestor Kirchner, en abierta promoción del MERCOSUR, como el
rostro humano del capitalismo de mercado.
En los últimos años, el desempleo
aumenta de forma geométrica, el sistema gratuito de salud pública
carece de tecnología moderna y la escasez de medicina es alarmante,
y en cuanto a la educación, que va acompañada de una complicidad
con el sistema y un trabajo agrícola “voluntario",
carece de cualquier tipo de crítica y humanismo. Los estudiantes
no pueden pensar en libertad ni discutir, escoger o criticar el sistema
educativo.
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